Una tarde de paseo, me tropecé con un rey, magnífico y elegante pero todo de papel...

Dibujando a la Cebra Camila



La Cebra Camila y sus amigos nos enseñaron la importancia de ser solidarios y generosos.  Cuando la Cebrita se quedó sin sus rayas, porque el viento bandido de las llevó, estaba muy triste.  Sin embargo, muy pronto su pena se fue pasando con la ayuda de otros animalitos, quienes fueron muy bueno amigos y generosos con ella, regalándole diferentes rayas para su cuerpo. Así , hoy, la Cebra Camila va  por los campos con:
un anillo en la pata, 
una rayita de plata,
un lindo remiendo azul, 
un trocito de tul,
una cuerda de violín, 
un cordón de botín, 
una cinta en la melena...
y ni una gota de pena.

¡Un cuento para leer en familia y más de una vez al año...nunca pasa de moda!




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